martes, 21 de enero de 2020

Inercia

Todos nos movemos en alguna dirección, lo sepamos o no, nos guste o no. Es el resultado de nuestras circunstancias y de las decisiones que hemos tomado en el pasado. 
A veces nos movemos a lo “paseando a Miss Daisy”, podemos hablar con el conductor, disfrutar del paisaje, echar una cabezadita con el sol acariciando el rostro. Otras vamos a un ritmo vertiginoso, hay que agarrarse donde uno pueda, no somos capaces de mirar por la ventanilla.
El destino, muchas veces es una incógnita. Y a veces aparecen muros que hay que evitar. Aquí la velocidad que lleves es importante, para que te de tiempo a verlo y evitarlo. Y tener la energía suficiente para cambiar la dirección.
A veces conduces tú, otras eres un pasajero a expensas de un conductor que decide por ti, o que está a tus ordenes.
¿Qué tipo de pasajero eres tú?

lunes, 20 de enero de 2020

El peligro de rezar demasiado

A partir de 1315 el mal clima generó varios periodos de hambrunas. Para colmo, la Peste Negra apareció por aquellas fechas, provocando entre unas cosas y otras un descenso considerable de la población en Europa. Una Europa en la que la omnipresente Iglesia Católica (u Ortodoxa, según la zona) controlaba la vida espiritual de todos.
Así que todos a rezar, para ver si llueve, o deja de llover, o que la enfermedad se aleje. Pero, reza que te reza, la cosa no cambia, será que no hay cobertura, y esta actitud de “Dios pone, Dios quita”, con su consecuente dejadez, probablemente tampoco contribuyó a que nada mejorara.
Consecuencia: que mucha gente empezó a cuestionarse si estas cosas de iglesias, con estos procedimientos tan poco efectivos, tenían su aquel. Un cambio de percepción que para algunos historiadores fue el germen de los movimientos que unos 150 años después provocarían cismas en la Iglesia y cambios en las estructuras sociales.

domingo, 19 de enero de 2020

Vivir 200 años

Puede pasar. Los científicos están investigando. Una pildorita por aquí, unos mejunjets por allá… y, ala, todos vivimos 200 años (o los que se lo puedan permitir).
Suena bien, pero generaría nuevos e importantes problemas. ¿A que edad de te jubilarías? ¿A los 160? ¿Cómo te plantearías las relaciones de pareja? Llegar al 150 aniversario tendría su mérito. ¿Como organizarías las cenas de Navidad? Entre hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y tatara-tataranietos la logística se complica. ¿Los precios de las casas? Por las nubes, ya que los tatarabuelos no iban a dejarlas así como así. ¿Superpoblación? Gente a cascoporro.
Pero bueno, de todo se sale. Que vengan las pastillas y ya vemos como solucionamos todo el embrollo que se forme.

sábado, 18 de enero de 2020

El Éter y la Materia Oscura

Los cálculos de los astrofísicos nos aseguran que está ahí aunque no la veamos. De echo, la mayor parte del Universo estaría formada por este misterioso elemento. No sabemos de que está hecha, no la hemos observado directamente, pero las fórmulas la delatan.
Entre los siglos XVIII y XIX la teoría del Éter fue comúnmente aceptada, hasta que hacia finales del XIX empezó a ser cuestionada, cayendo en desgracia a principios del XX.
El caso es que eso de la Materia Oscura siempre me ha sonado a Éter.

viernes, 17 de enero de 2020

1 millón de personas en Marte

Elon Musk planea enviar 1 millón de personas a Marte para el 2050.
¿Complicado? ¿Imposible? Sí y no. Pero no importa. Lo verdaderamente importante es que proponiendo ese desafío está elevando el nivel de lo que es posible. Porque antes de que algo suceda tiene que ser imaginado, y este tío a puesto esta idea en la mente de todos.

jueves, 16 de enero de 2020

Mi gemelo

Qué pasaría si de repente descubrieras que tienes un hermano gemelo…
Esta es una pregunta que he leído en un libro. Desde luego sería algo muy inquietante, descubrir que no eres el individuo único que crees ser provoca una sensación extraña de desasosiego. Yo no he descubierto que tengo un hermano gemelo, pero hace 20 años, estando en la casa de un amigo de una amiga, experimenté una sensación en cierto sentido parecida. Este amigo de mi amiga puso un disco de Calamaro, “Alta Suciedad”, un disco que yo también tenía y que me encantaba. Esta persona, puso el disco en el lector de CD’s y saltó la primera canción, diciendo que la primera no le gustaba… !Exactamente lo que hacia yo cuando ponía ese disco! Entonces me di cuenta que ese chicho se parecía físicamente a mí, algo de lo que al llegar no me había percatado. Tenía un trabajo parecido al mío, estaba viviendo en Barcelona durante la semana porque estaba trabajando en un proyecto, los fines de semana volvía a Madrid… !Como yo! 
La sensación que me invadió fue de decepción: yo no era tan único como creía ser, habían otros tipos muy parecidos a mi por ahí…
Así que emocionalmente descubrir que tienes un hermano gemelo puede ser bastante inquietante. Pero una vez superado el shock emocional, quiero pensar que la parte racional volvería a tomar el control y aprovecharía la oportunidad para investigar sobre un tema fascinante: cuanto hay de educación y cultura y cuanto de genética en todos nosotros. ¿Seríamos muy diferentes ese hermano gemelo y yo? ¿Ateo como yo o creyente? ¿Creativo, deportista, de derechas o de izquierdas?… ¿Me llevaría bien con él?
En todo caso, vale la pena plantearse esta cuestión, ya que nos puede servir para replantearnos muchas de las cosas que nos parecen normales.

miércoles, 15 de enero de 2020

Rutas para la Igualdad

Islandia es el país con mayor igualdad entre hombres y mujeres. Es el resultado de un proceso que ha durado décadas, en los que la legislación ha ido incorporando medidas que favorecen esta igualdad. 
¿Cuál es el segundo? Ruanda. ¿Por qué? Porque en la sangrienta guerra que aconteció a mediados de los 90, unos 600.000 hombres ruandeses murieron, muchos de ellos a machetazo limpio. Al finalizar el conflicto, la falta de hombres para llenar las fábricas, los campos y los puestos políticos provocó que las mujeres llenaran ese vacío y hoy en día es una sociedad en la que las mujeres están prácticamente al nivel de los hombres.
Dos rutas radicalmente opuestas para llegar a un fin parecido…

martes, 14 de enero de 2020

Sabotaje

He leído un artículo sobre un nuevo ensayo sobre el papel del sistema financiero en el mundo de hoy en día, “Sabotage, The Business of Finance”.
El planteamiento es que la Banca, tal y como se ha desarrollado en el último siglo y medio, es perniciosa para nuestra sociedad, ya que no se centra en la función que debería tener, permitir que los ahorradores puedan invertir en lo que están creando oportunidades de negocio y necesitan capital para ello.
En lugar de desempeñar esta importante función, se centra en sacar valor de este proceso, provocando unos beneficios exorbitantes que no deberían estar justificados. La solución, más regulación para reconducir la situación. 
Sin haber leído el libro, el planteamiento me parece interesante, ya que nuestra sociedad debería estar centrada en la creación de valor para todos. Una economía en la que las instituciones financieras son las que más ganan no tiene sentido, es una muestra de que algo está fallando.
Pero estamos tan acostumbrados a ver a las instituciones financieras hacer lo que hacen, que es difícil alarmarse por ello. Como cuando en la Edad Media el Papa vendía bulas papales que te garantizaban la salvación eterna. Algo ridículo desde la perspectiva de hoy en día, pero que a las personas de aquella época les parecería de lo más normal.

lunes, 13 de enero de 2020

El súper

A veces pienso en como se sentiría una persona de la antigüedad que, gracias a una maquina del tiempo, visitara nuestra época. Me imagino a Socrates sentado conmigo en el coche, aterrado, viendo como nos desplazamos a una velocidad endiablada a través de un camino infestado de otros “carros magicos”, algunos de los cuales vienen en sentido contrario. O un general romano admirado de los edificios de distintas alturas, o a Goya flipando con la fotografía, o a Leonardo embobado en el aeropuerto, viendo como despegan y aterrizan los aviones. O una persona normal, ni general, ni científico, ni pintor, entrando en un supermercado, repleto de alimentos, muchos de los cuales no habría visto en su vida: patatas, tomates,
Todos ellos pensarían que vivimos en un mundo increíble, con tanta abundancia que la felicidad y el buen rollo entre nosotros tenia que ser algo inevitable.

domingo, 12 de enero de 2020

Los que saben de las cosas

Si una persona es jefe, será por algo, ¿o no? Seguro que si ha llegado donde ha llegado es porque es una persona capaz, inteligente, la más adecuada para el puesto que desempeña…
Aunque el Principio de Peter, o Principio de Incompetencia, sugiere que a lo mejor no. Que los que llegan a los puestos más altos tienen una probabilidad grande de ser incompetentes, en cuyo caso el mundo sería un verdadero caos… ¿Cuál de las dos posibilidades será la correcta?


sábado, 11 de enero de 2020

La perspectiva y los besugos

¿Que qué opino de esto o de lo otro? Pues depende desde que punto de vista lo mire. Pongamos el caso de un besugo que me estoy comiendo. Lo tengo ahí enfrente, con su guarnición, con su mirada perdida, su presentación impecable. Me lo voy a zampar, es ley de vida, los seres humanos comemos besugos. Pero si lo miras en perspectiva, el azar nos ha puesto ahí, frente a frente, sin que ninguno de nosotros dos hayamos tenido mucho que ver con el encuentro. 
Este besugo, como yo, tuvo unos padres, y esos padres otros, y así sucesivamente. Si rebobinamos lo suficiente, ponle que unos millones de generaciones, resulta que tanto el pescado como yo compartimos un mismo ancestro acuático. En algún momento de la evolución, los seres humanos y los besugos empezaron su divergencia, yo tuve la ¿suerte? de ser descendiente de la rama que acabarían sirviendo besugos al horno con patatas. Y el infeliz que está frente a mí acabó, pues eso, estando frente a mí.
Esto explica muchas cosas. Como que tengamos la sensación de que halla tantos seres humanos que se comporten como besugos. Lo que te da por pensar, ¿habrán besugos que se comporten como humanos? No sé, a lo mejor, allá por los fondos marinos, hay besugos que recalifican terrenos, se hacen selfies o cantan trap.
En fin, que me lo voy a comer. Me acabo de informar, y el besugo no es tan inocente como lo pintan: resulta que es un depredador, que se como otros peces más pequeños, incluso las larvas y los huevos de otros. Qué cabrón… pues resulta que sí, que sí tiene ese aire hijoputesco que tenemos los humanos.
No sé si será cosa de la perspectiva o qué, pero este besugo a la madrileña está de puta madre…

viernes, 10 de enero de 2020

Mi abuelo el Carlomagno


Tú y yo somos descendientes de Carlomagno. Ahí lo dejo.
Bueno, va, lo explico un poco. ¿Cuántos padres tienes? Dos. ¿Abuelos? Cuatro. ¿Bisabuelos? Ocho. Y así sucesivamente. Si vamos atrás 40 generaciones, lo que viene a ser mil años, ¿cuántos tátara, tátara, tátara, etc, abuelos tienes? 1,000,000,000,000. 1 billón. Lo que tienen las cosas exponenciales, que se aceleran y se vuelven muy locas. Y salen demasiados abuelos para los 300 millones de personas que poblaban la tierra por entonces. El truco está claro: las líneas se cruzan. Hay cierto nivel de endogamia, uno se acaba casando con un primo segundo sin darse cuenta, y más en el pasado, cuando la gente vivía en pueblos y apenas tenían movilidad geográfica. Pero aun teniendo en cuenta este efecto, los matemáticos y biólogos nos sugieren que todos los europeos venimos del mismo grupo de personas hace poco más de 1000 años. Lo que implica que descendemos de la realeza de aquella época, y de los asesinos, y de los de una región, y los de otra. De lo bueno y de lo malo.
Ayuda a ver la cosa de las fronteras de otra manera.


jueves, 9 de enero de 2020

Escuchar voces


En los últimos días he visto la mini serie “The 2 Popes” y la mayoría de los capítulos de la serie “The Messiah”. La primera interesante, la segunda un bodrio que sólo sigo por curiosidad.
En ambas historias encuentro la fábula de un Dios que se comunica con señales que no son fáciles de entender. Que si el Papa Francisco, cuando era joven y estaba dudando entre convertirse en cura o casarse con su novia (¡?), pasa por la puerta de una iglesia, decide entrar y entiende que Dios le está diciendo que se dedique a su negociado. Que si el Papa Benedicto XVI planea abdicar pero no sabe cómo evitar que su contrincante principal, el cardenal argentino que acabará siendo el Papa Francisco, sea su sucesor; pero entonces va y recibe una petición de este cardenal para jubilarse; el Benedicto, en lugar de decir “joer que potra, esta es la mía”, entiende que esta coincidencia en un mensaje de Dios, que le está proponiendo que es el argentino el que debería ser el nuevo Papa. Que si un supuesto Mesías encandila a todos con mensajes ambiguos y vacíos, y si no se entienden, pues será que Dios es misterioso y eso, que lo suyo es dejar de pensar y dejarse llevar, que lo de pensar tiene muy poco flow.
Qué bonito sería que algo así fuera verdad: un ente todopoderoso y bondadoso que cuida de nosotros, nos guía, nos da señales, que no pasa nada si no las entendemos, que él ya sabrá, que no nos preocupemos.
El problema que este cuento de hadas, que puede estar bien para embaucar a nuestros niños cuando les damos los regalos de Navidad, tiene efectos perversos en los adultos, porque se comportan como niños, dejando que ese otro ente, más adulto y sabio, tome las decisiones. Pero encima es una dejadez ilusoria, porque son ellos, a través de sus subconscientes, los que de verdad están tomando las decisiones. Así que, Papa Francisco, no fue Dios el que te dijo que dejaras a tu novia, fuiste tú mismo el que tomó la decisión, aunque no fuiste lo suficientemente valiente para reconocerlo.

miércoles, 8 de enero de 2020

Se nos acabó el territorio...


El Impero Romano se basó en una cultura de machos de pelo en pecho que no paraban de guerrear. Se aprovecharon de su gran ventaja competitiva: cuando querían eran organizados de la ostia. Lo mismo para coordinar sus tropas que para gestionar la burocracia. Con sus ineficiencias relacionadas con la inusitada corrupción, vale, pero los tíos eran organizados hasta para eso.
Les costó lo suyo deshacerse de los Cartagineses, pero en cuanto se los quitaron de encima y se centraron en invadir territorios menos coordinados, pues se los llevaban por delante: los pueblos de la Península Ibérica, la Galia, Inglaterra… Una expansión basada en el saqueo. Pero, se les acabó el territorio para conquistar: que si por el norte hace mucho frío, que si por el sur hay un desierto enorme, que si por el este un océano, que si por el este hay gente con muy malas pulgas y nos da pereza. ¿Qué pasa si no conquistamos más? Pues guerras internas, y entre guerra civil y guerra civil, hay que producir algo. Total, que como no era lo suyo pues viene lo que viene después de los apogeos: decadencia.
Y en la Península Ibérica, pues tres cuartos de lo mismo. Una dinámica de siglos de conquistar territorio musulmán, llegamos a las playas de Málaga y que se nos acaba el territorio en la península. La tremenda suerte es que justo al mismo tiempo va y conquistamos todo un continente, manda huevos. Y para allá mandamos a gente, con esa mentalidad conquistadora/expoliadora. Y a otra gente la mandamos a conquistar otras zonas, del norte de Europa, de Italia. Venga, a saquear, a aprovecharse de lo que otros han producido. Que produzcan otros.
Y claro, las conquistas acaban, y hay que ponerse a producir algo, pero como no lo hemos mamado, pues no nos sale. Y empieza el declive.
Que sí, que tanto los romanos como los españoles hicieron cosas buenas también, con sus acueductos, sus misiones, sus calzadas y todo lo que tú quieras, que no todo era saquear.
Pero si los grandes personajes que nos quedan son conquistadores… pues eso.

martes, 7 de enero de 2020

Tirar heces por la ventana


Creer en que la acción del hombre está provocando un cambio climático implica que tienes tendencias izquierdosas. Si eres una persona de derechas, como Dios manda, estás en contra de este planteamiento. ¿Por qué?
Este problema no debería situarse en el eje izquierda-derecha, pero lo está. En parte porque la izquierda, huérfana de claros referentes ideológicos, la ha hecho suya. En parte porque la tendencia natural de los “conservadores” es eso, “conservar”, estar en contra de todo lo que suponga cambiar el status quo.
Reconozco que no he leído de primera mano lo suficiente, mi conocimiento se basa en titulares de periódicos y algún que otro artículo que habré leído en más profundidad. Los “negacionistas” tienen razón en afirmar que los cambios climáticos se han sucedido en la historia de la humanidad, y antes nunca han estado provocados por el hombre. Y puede que no existan pruebas inculpatorias definitivas acerca de que este evidente cambio climático que estamos sufriendo esté siendo provocado por nosotros, los seres humanos. Pero los indicios son tan claros que no podemos esperar a ser lo suficientemente inteligentes como para demostrarlo categóricamente. Nos estamos jugando demasiado, hay que cambiar en el entramado de nuestra economía, diseñar una que sea más respetuosa con la naturaleza.
Requiere un gran esfuerzo, sí, pero es necesario. Y será visto como algo normal en el futuro. Desde la perspectiva de hoy nos parece una barbaridad que en las ciudades de la antigüedad la gente tirara por la ventana las evacuaciones que acaban de producir. La falta de infraestructuras en los edificios invitaba a ello. No fue ni fácil ni barato introducir los desagües en los edificios y las calles, pero todos estamos de acuerdo hoy que valió la pena. Lo que estamos haciendo hoy con el medio ambiente es el equivalente a tirar nuestras heces por la ventana. Como mínimo, está feo. Arreglémoslo, dejemos las tonterías políticas para otras cosas menos importantes.




lunes, 6 de enero de 2020

50%

Brexit, Trump, Cataluña, derecha vs izquierda en España...
¿Por qué las sociedades parecen divididas en porcentajes cercanos al 50%?
¿Es posible que en esta era de redes sociales, de immediatez de la información, las sociedades tiendan a polarizarse? Pero, ¿por qué el 50%?

domingo, 5 de enero de 2020

Puertas automáticas, mentes desprevenidas

Hace un par de semanas, viajando en tren, observé como una persona de unos 70 años tuvo dificultades para entender el mecanismo que abría un cerraba una puerta. Era la puerta que comunicaba un vagón con otro, se cerraba de forma automática una vez que te alejabas de la puerta, gracias a un sensor de movimiento. Como el hombre no lo sabía, trataba de cerrar la puerta a la fuerza, cuando se daba por vencido se iba, el mecanismo activaba el cierre automático y el hombre, al darse cuenta de que, de forma lenta, se iba cerrando, se acercaba a la puerta para ayudarla a que se cerrara. Pero, claro, al detectar movimiento, el sensor mandaba a la puerta abrirse otra vez...
Y así, el pobre hombre, tratando de cerrarla, alejándose, acercándose... Una situación algo cómica, la verdad, hasta que algunos de nosotros le indicamos a esta persona que lo que tenía que hacer era olvidarse de la puerta.

Ésta persona no entendía el mecanismo que hacía funcionar esa puerta, era algo tan alejado de sus experiencias que no entendía lo que estaba pasando. Pero, ¿con cuántas de situaciones similares no enfrentamos en nuestro día a día? Tal vez no son tan cómicas o evidentes, pero la complejidad del mundo que nos rodea, su continua evolución, nos expone a muchas situaciones para las que, probablemente, nuestros cerebros no estén adecuadamente equipados.

sábado, 4 de enero de 2020

Imponer vs Contribuir

Pagar impuestos no mola. Pero, bueno, en realidad sí mola.

La propia palabra "impuesto" no ayuda a percibirlos de una forma positiva. "Imponer" implica obligación, coherción, falta de libertad y, si me apuras, sugiere incluso algo de violencia.

Pero con los impuestos se hacen cosas chulas: carreteras, hospitales, escuelas, cultura... Pagar impuestos implica contribuir al bien común y eso es algo bonito, ¿no?

Vale, que hay otras cosas que no molan: corrupción, despilfarro, demasiados políticos y funcionarios, armas... Pero todo esto se puede arreglar, es cuestión de ponerse y ser más exigente, tener más controles, más eficiencias, y, por qué no, cambiar la percepción de los impuestos, empezando por el nombre.

¿Y si los llamaramos de otra forma? ¿Algo que implique ideas más positivas? Algo relacionado con contribuir, ayudar, cooperar...

Las palabras son importantes.

viernes, 3 de enero de 2020

Inteligencia Artificial, el nuevo Dios

Dios está en las últimas, la Ciencia y su vertiente práctica, están acabando con Él.

¿Seguro?

La esencia de Dios sigue ahí. Puede que no se trate de una persona barbuda que vive por allá arriba y crea mundos y dicta normas y manda plagas o diluvios. No, ahora se trata de otro tipo de Dios. Puede que no tenga un nombre concreto, pero está implicito en muchas de las cosas que nos rodean.

Una de esas manifestaciones se encuentra en las expecativas que tenemos por esos algoritmos que van a ser capaces de resolver lo que nosotros nos somos capaces de resolver. La "Inteligencia Artificial" tiene un vertiente mágica, es como un ente sobrenatural que viene y resuelve nuestros problemas, sin nosotros saber cómo, ni que nos fuera a importar. Machine Learning, Deep Learning... utiliza algunas de estas palabras y... "voilá"... problema resuelto. Esta actitud haca la Inteligencia Artificial está arraigada en nuestra psique, forma parte de nosotros, los Homo Sapiens, probablemente es incluso una de las razones de nuestro relativo éxito como especie.

Pero estaría bien corregir estas actitudes, evitar utilizar palabras mágicas para cubrir huecos en nuestros discursos. Si renunciamos a tratar de entender la lógica que hay detrás de la tecnología la estamos tratando como un Acto de Fe, empezamos a replicar algunos de los aspectos más incómodos de la Religión.

jueves, 2 de enero de 2020

El Libro de Autoayuda por antonomasia

Las librerías tienen secciones enteras de libros de auto-ayuda, lo que implica que hay una necesidad clara en la sociedad y en las personas de buscar respuestas.

Una necesidad que siempre ha estado ahí, la Religión se ha ocupado de ello. De esta forma podemos entender a "La Biblia" como el libro de auto-ayuda más vendido de todos los tiempos.